El cuidado de la audición desde la infancia

El cuidado de la audición desde la infancia

Lo que somos y sobre todo como somos, desde un punto de vista profesional, viene dado por un desarrollo adecuado de nuestro potencial, fraguado con la más tierna infancia.

El desarrollo de un ser humano, depende en gran medida de su sentido del oído. Es fundamental que un bebe, perciba adecuadamente la inmensidad de sonidos que han de llegar a su cerebro, para que pueda desarrollar una serie de aptitudes y actitudes con las que se ha de enfrentar a las diferentes situaciones que se presentarán en su vida.

niña

Con una audición adecuada, conseguirá  adquirir el lenguaje, algo fundamental para comunicarse verbalmente con los demás individuos. De su oído y del nivel de calidad y cantidad de audición, dependerá que el individuo pueda relacionarse correcta y adecuadamente con su entorno.  Una adecuada audición, forjará y potenciará su autoestima.

La pérdida de audición en edades tempranas, contribuyen a un bajo rendimiento y atención académica. Esto hará que la formación profesional del individuo, no sea la adecuada, lo que reducirá abultadamente sus posibilidades de empleo.

Un niño con problemas de pérdida de audición, puede generar sentimientos de ira, soledad y autoaislamiento, estrés y podría causar consecuencias emocionales perdurables en el tiempo que podrían afectar el conjunto familiar.

Pero como podemos detectar problemas de pérdida de audición en los niños? Intentaremos dar unos datos que nos pongan sobre la pista de esos posibles problemas. A continuación desgranaremos esas pistas en función de la edad:

De Cero a los 3 meses, un bebe sin problemas, se calma al escuchar voces y sonidos familiares, se asusta, parpadea, deja de chupar, despierta o llora frente a un sonido fuerte.

 De 3 a 6 meses, el bebe busca la fuente de sonido, gira su cabecita hacia el lugar donde se está produciendo una conversación, se generó un ruido o hay una fuente de sonido, por ejemplo juguetes musicales. A esta edad reaccionan frente a su cambio en el tono de voz. También empiezan a generar sonidos parecidos al habla por ejemplo: ga – ba y sonido de la p y la m.

De 6 a 9 meses, si pronunciamos su nombre el bebe atiende, es en esta edad cuando comienza a entender sonidos fáciles como: más, no… es en este tramo de edad cuando surgen las esperadas pa-pa, ma-ma.

De 9 a 12 meses, responde a sonidos suaves o fuertes indistintamente, si se le pide, señala juguetes al nombrárselos,  imita sonidos de animales,  repite palabras cortas y sencillas.

De 12 a 18 meses, a esta edad, debería usar unas veinte o más palabras, emite sonidos incluyendo algunas consonantes. Logra combinar dos palabras y presta atención a cuentos y canciones muy simples.

De 2 a 3 años, usa frases muy cortas, su vocabulario consta de unas cincuenta palabras. A los dos años un adulto podría entender lo que dice y a los tres, los adultos entienden lo que el niño quiere decirnos.

De 3 a 4 años, los colores dejan de ser un problema, ya los identifica, puede expresar ideas y sensaciones. A esta edad algunos niños se enfrentan a problemas con ciertas consonantes con la l, r, s… Debería responde a preguntas muy sencillas.

De 4 a 5 años, su vocabulario se ha ido nutriendo, a esta edad ya maneja unas doscientas palabras, conceptos como delante, detrás, a un lado, al otro, ya los maneja correctamente. A esta edad ya debería responder a preguntas más complejas.

Hemos llegado a los 5 añitos, y su vocabulario se ha enriquecido sustancialmente hasta llegar a unas dos mil  palabras. Conversa, responde a órdenes un poco más complejas y serán capaces de describir objetos.

De todas las formas, esto son sólo pistas que queremos hacerle llegar para que usted mismo pueda evaluar de manera sencilla la buena audición de su hijo. Pero recuerde que una evaluación profesional y certera, se puede realizar en cualquier momento.

Si tiene la más mínima duda, consulte con su pediatra, este iniciará una evaluación previa para determinar si su sospecha es fundada y le aconsejará hacia donde y cómo dirigir sus pasos.

No olvide que la mejor solución es la prevención y que el futuro de su hijo depende de una buena audición.