FRÍOS, GRIPES Y OTITIS, COCTEL MUY INVERNAL

Todas y cada una de las cuatro estaciones del año tiene sus peculiaridades, ventajas y desventajas. El invierno, es quizá la que guarda algún “inconveniente”, que nos hace un poquito más complicada la vida. Lo que es bueno para regenerar la atmósfera, el terreno, recuperar los acuíferos, etc. A veces nos juega pequeñas malas pasadas y parece que se convierte en enemigo de nuestra salud.

 

El frío, ese fenómeno que mantiene en óptimas condiciones los alimentos, que hace que seres vivos de pequeño tamaño como los insectos, nos den una tregua, afecta  duramente a  veces a nuestras defensas y consigue dejarnos ko enviándonos incluso a reposar en cama.

Hablamos de catarros y gripes, fenómenos que tenemos asumidos, eventos que no queremos que se acerque a nosotros pero que sin saber de que forma y manera, muy raro sería que cada uno de nosotros no “pille” al menos una vez (en el más optimista de los casos) por invierno.

 

La llegada de una gripe, no debería preocuparnos en demasía siempre y cuando no juguemos y le demos el tratamiento que necesita que no es otro que unos días de reposo, buena hidratación, caldos calentitos y no desesperar.

Pero, a veces, puede llegarnos acompañada de otras complicaciones como ocurre con mayor frecuencia en los niños, como pueden ser infecciones del aparato respiratorio y, atención, OTITIS.

 

Pasados los primeros días de un catarro, puede surgir dolor en la zona de los oídos, suele ser progresivo y  acompañado de hipocausia y acúfenos. Generalmente, puede generar un cuadro febril llegando incluso a los cuarenta grados. Se produce una inflamación que si evoluciona podría llegar a una perforación timpánica provocando en consecuencia una supuración, hecho este que acabará con el dolor y la fiebre.

Salvo en menores de dos años, que para ellos se recomienda un tratamiento antibiótico, la curación es espontánea, sin necesidad de tratamiento antibiótico, en todo caso, siempre, ante un síntoma de las características a las descritas anteriormente, se aconseja la visita a su médico, que será quien indique las pautas a seguir y el tipo de tratamiento a aplicar y si fuera o no, necesario.

Por ello fieles a nuestra filosofía en Fonacústica creemos que mejor que curar es prevenir, con lo cual, tomemos precauciones, abriguémonos adecuadamente y cuidemos de forma especial a los niños.

Buenas bufandas, buenos gorros, los oídos tapados y a luchar contra la estación más fría y húmeda del año.

Disfrutemos también del frío.